Porque lo esencial es invisible a los ojos.

Notas sobre los espacios destinados, especialmente a maternal y preescolar, o jardín de infancia durante el ejercicio práctico realizado con los alumnos de arquitectura del Tec de Monterrey durante la pandemia, en el curso de Equipamiento Comunitario. Un ejercicio que puso opciones sobre el espacio que soñamos para los niños en Umai.


Algunas reflexiones iniciales que nos plantea nuestra querida Helle Heckmann en su libro “En el jardín: jugar es aprender” tienen que ver con varios aspectos sobre los espacios que albergan a los infantes:

  • Qué tipo de espacio es un jardín de infancia

  • Cómo se siente uno, adulto o un niño, al entrar a un espacio así, viniendo de fuera

  • Qué olores, sonidos, sentimientos, imágenes, sabores, hay dentro del jardín

  • Cómo se ve el cielo desde un jardín de infancia

  • Qué tan grande es el mundo cuando se percibe desde un jardín

En un jardin de infancia, a diferencia de un bosque escuela o de un patio de recreo, los niños aprenden por imitación de las maestras: barren, cocinan, lavan los platos, aprenden que se debe hacer composta y cómo hacerla, etc. Se trata de un entendimiento lento del ciclo de la vida. La actividad no está definida, es libre, creativa, y si quieren, pueden imitar a las maestras, o centrarse en su juego individual o con otros niños, según sea su edad.



El trabajo pedagogico es real y útil, sencillo: es imitación de los adultos; que poco a poco, los niños se interesen por ser parte de las actividades que realizan las maestras (i.e, cuidado de las plantas, animales, cocinar, barrer). Para ellos es un juego, en el que aprenden y se divierten. El niño imitará antes de poder comprender.


Un jardín es tranquilo, no hay mucho espacio para correr. El adulto en un jardín, no es un elemento pasivo. No queremos que copien pasividad, sino actividad. Las reglas de un patio de recreo y las de un jardín tienen naturaleza diferente.


La imitación sucede en un plano inconsciente, y el maestro no explica al niño nada. Los niños imitarán en función de su edad. Se trata de que los niños, desde pequeños, sientan que la vida tiene sentido.


El trabajo en el jardín, está en constante movimiento y transformación. No es un lugar demasiado bonito, porque es un lugar práctico, vivo, en movimiento con los niños. Del caos surge el orden. Es un lugar alegre y feliz para venir a trabajar y para los niños cada día.


Nos gustaría soñar con que es un lugar en la medida de lo posible que use ecotecnologias, que nos invite a lo orgánico, a un lugar con paz, basados en la arquitectura vernácula, integrada al paisaje y a las condiciones climáticas de Monterrey, y en nuestra localización en el parque de Pletórico.




Dedicamos este post al arquitecto Dr. José Ángel Iracheta que fue parte del gran equipo docente durante este curso. Un gran ser humano.


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