La canasta de huevos

Actualizado: 18 abr

El rey Invierno gobernaba los meses fríos y oscuros del año. Se sentaba en un trono de escarcha en su palacio de hielo, ordenando a la nieve caer y a los vientos helados soplar a lo largo de la tierra. Mientras reinaba nada podía crecer en la tierra congelada y todo parecía carente de vida. Un día, un destello de luz solar bailó en los carámbanos (*) que colgaban en el techo del palacio. El rey invierno comenzó a sentir sueño.


- Primavera ha despertado- suspiró con un bostezo - Puedo escuchar sus pasos.


Lentamente el rey Invierno comenzó a derretirse, gota a gota hasta que todo lo que quedó de él fue un charco de agua. Donde una vez había gobernado el rey Invierno se encontraba ahora una niña joven, melena larga y dorada, ojos violeta: era Primavera. Su caminar lo llenaba todo de ríos y lagos donde había nieve; cuando volteaba, su larga melena se movía convirtiendo lo que tocaba en pasto y brotaban las flores. Primavera bailaba y con su risa los árboles crecían con nuevas hojas. De su cabello, nacían frescas brisas, y el mundo se llenó de alegría y esperanza a su paso.


En el bosque, los animales se preparaban para la Pascua:


-La canasta es muy pesada para mí. ¿Quién llevará la canasta de huevos a los niños el pueblo?- se preguntaba Mamá Gallina.


-Déjenme llevarla- dijo Comadreja- Soy fuerte y estará segura conmigo.


-Ui, sabemos lo mucho que te gusta comer huevos- dijeron los otros animales.


-Dormí bien durante todo el invierno -dijo el oso- Yo llevaré los huevos.


-¡Oh, no!- gritaron todos los animales- ¡Espantarás a los niños! Necesitamos a alguien amable.


Mamá Gallina volteó a ver a Conejo Blanco- A los niños siempre les encanta verte- afirmó. - ¿Podrías llevar la canasta de huevos?- Conejo asintió- Entonces todo está arreglado- dijo Mamá Gallina.


Pero el mundo todavía no estaba listo para la Pascua. En el campo las flores estaban decidiendo cuál de ellas debería ser la flor de la Pascua.


-¡Elíjanme!- grito Rosa Salvaje desde el seto.


-No - dijeron las otras flores- Tienes demasiadas espinas.


-¿Qué opinan de Violeta? -sugirió Margarita, pero Violeta era muy tímida.


-Lirio blanco debería ser la flor de Pascua -dijeron- Es tan pura como el corazón de Jesús - Así que eligieron a Lirio.


Pero el mundo todavía no estaba listo para la Pascua.


Los pájaros se reunieron para elegir a uno entre ellos que cantara en la mañana de Pascua.


-Obviamente debería ser yo - declaró Cuervo - Tengo la voz más alta así que todos me escucharan.


Los otros pájaros trinaron entre ellos.


- Tu voz puede ser alta Cuervo, pero es muy estridente- dijeron.


- Entonces deben elegirme a mí - sugirió Gorrión - A todos les gusta el trino del gorrión.


Pero nadie quería un trinar para Pascua. Los pájaros querían una canción.


- Preguntémosle entonces a Petirrojo -dijo Mirlo- Tiene una voz musical y su pecho es rojo como la sangre de Jesús.


A Petirrojo le dio orgullo ser elegido.


-¿En qué árbol dónde debo cantar la mañana de Pascua? -preguntó.


-Puedes pararte en mi ramas- dijo Roble, aunque la cruz que cargó Jesús era de roble.


- Puedes posarte en mis acículas- dijo Pino.


-No, eres demasiado áspero - dijo Petirrojo. Después voló hasta el sauce. - ¿Puedo cantar en tus ramas?- preguntó Petirrojo- Fue un sauce el que lloró al ver el sufrimiento de Jesús.


Sauce aceptó humildemente.


La mañana siguiente todos los niños del campo recibieron un huevo de la canasta de Conejo Blanco. De camino a la iglesia escucharon el canto de Petirrojo desde un sauce, y en el camino y frente al altar vieron lirios blancos.


Finalmente, el mundo estaba listo para celebrar la Pascua. Llenos de alegría y esperanza, entonces todos cantaron: "¡Aleluya!".


Cuento infantil de Canadá.


(*) Un carámbano es un pedazo de hielo, generalmente en forma de cono, que se forma cuando el agua que gotea de un objeto se congela por efecto de una helada.


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